Validación de nuestro sistema de compensación de huella de carbono

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La compensación de la huella de carbono es un sistema que permite tanto a organizaciones como a individuos compensar las emisiones de gases de efecto invernadero - GEI - que no han podido evitar.

Jerarquía de la mitigación

Es el tercer paso dentro de la llamada jerarquía de mitigación. Esta estrategia busca que tanto organizaciones, empresas, como particulares, opten en un primer lugar por medidas de reducción de las emisiones y en última instancia, compensar las llamadas “emisiones residuales”, es decir, aquellas que no pueden reducirse o eliminarse.

Jerarquía de mitigación:

  • Medición de la huella de carbono: El primer paso es recopilar datos que reflejan el total de emisiones de gases de efecto invernadero emitidos por la empresa, organización o particular.
  • Reducir y minimizar: Tomar medidas cuyo objetivo sea evitar y disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.
  • Compensar: Una vez se haya reducido al máximo la emisión de GEI y solo queden las emisiones residuales, optar por medidas de compensación de esta huella de carbono.

Compensar la huella de carbono

Existen diferentes alternativas y maneras de compensar la huella de carbono.

En primer lugar, diferenciaremos entre compensaciones actuales y futuras de carbono.

Proyectos de compensación: Son proyectos cuyo objetivo es compensar las emisiones de gases de efecto invernadero actuales.

Eliminaciones futuras: Son proyectos de compensación que se financian en el presente, pero la absorción de carbono, tiene lugar en el futuro. Esta compensación se realiza mediante cálculos ex-ante, que permiten estimar la cantidad potencial de CO2 que un proyecto eliminará.

Este suele ser el caso de los proyectos de reforestación. Aunque se enmarcan en proyectos de compensación, se trata de una compensación de emisiones a futuro. Los datos se basan en estimaciones del crecimiento de las especies para el periodo de permanencia del proyecto. Además, dependerán de las características del ecosistema, la vulnerabilidad del territorio o el periodo de crecimiento de las especies plantadas. Estos cálculos permitirán a los promotores de los proyectos conocer de manera aproximada cuáles serán las absorciones que conseguirá su proyecto.

En segundo lugar, distinguimos las compensaciones directas y las compensaciones indirectas:

Las compensaciones directas financian directamente a un proyecto o ONG, quien asume la responsabilidad financiera y legal, y la entidad designada por el gobierno o un tercero acreditado, es el responsable de la verificación.

Las compensaciones indirectas se dividen a su vez en tres modalidades:

  • La compensación financiera: Se estipula una tarifa a pagar a un tercero con el fin de compensar los impactos residuales adversos. El tercero, quien proveerá la compensación, asume la responsabilidad legal y financiera.
  • Los bancos de mitigación o compensación: algunos casos, esto se hace por medio de la compra de créditos o cupos generados con Sistemas de créditos de biodiversidad
  • Sistema de créditos de biodiversidad: El principal objetivo es ofrecer una unidad transable de biodiversidad, que ofrezca tanto al mercado obligatorio como voluntario una opción integral y transparente de inversión.

Estado actual de la compensación

Actualmente, la compensación de la huella de carbono es de carácter voluntario, así viene recogido en la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética.

Sin embargo, desde diferentes organismos, de un tiempo a esta parte, se viene haciendo hincapié sobre la necesidad de tomar medidas para compensar a los más afectados por las consecuencias del cambio climático.

Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, advirtió que "estamos en una lucha a vida o muerte por nuestra propia seguridad hoy y nuestra supervivencia mañana", y dijo que no hay tiempo para señalar con el dedo o "mover los pulgares", sino que lo que se necesita es "un compromiso a nivel cuántico entre las economías desarrolladas y las emergentes”.

“Los países emisores de la mayor parte de los gases de efecto invernadero tienen una obligación clara, según el derecho internacional, de proporcionar fondos para ayudar a los países altamente vulnerables como Bangladesh a recuperarse de los impactos del cambio climático”, recalcó en este caso Ian Fry, relator especial de la ONU sobre la protección de los derechos humanos en el contexto del cambio climático.

Barbara Creecy, ministra de Medio Ambiente de Sudáfrica, exige a los países que han sido los culpables del mayor volumen de emisiones del mundo, a que ahora aporten más ayuda para mitigar los efectos del calentamiento global.

Transparencia

Dos de los retos en el sector del triple impacto es no caer en el impact washing ni en el greenwashing.

El primer concepto entendido como la acción de atribuirse una imagen falsa o exagerada de inversores de impacto social y medioambiental, ya sea con el fin de cumplir con la regulación, atraer más clientes o mejorar su imagen de cara al público.

El segundo, como el conjunto de prácticas utilizadas por marcas, organizaciones o gobiernos para promover una imagen de conciencia ecológica sin tomar medidas significativas para respaldarla. Un modo de engañar a los consumidores afirmando que sus productos son más sostenibles de lo que son en realidad.

Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2010, recalca la importancia de la credibilidad como elemento clave en la lucha contra el cambio climático.

“Más allá de los compromisos, las promesas y las buenas intenciones, en 2022 tenemos que ver pruebas de acción, o la crisis de confianza del público empeorará, y las acusaciones de greenwashing se intensificarán, haciendo más difícil que los esfuerzos genuinos sean reconocidos por lo que son”.

Según los resultados del informe Trust Barometer Spain 2021 de Edelman, en España el Índice de confianza es de 45 puntos, posicionándonos como el cuarto país más desconfiado de los 27 encuestados tan solo por encima de Reino Unido, Japón y Rusia.

Por primera vez en los 20 años del estudio global, en 2021 las empresas resultaban ser la institución que genera más confianza (52%), frente a ONGs (51%), medios de comunicación (42%) y gobierno (34%). Ninguna de las 4 instituciones era considerada como ética y competente (dimensiones principales de la confianza), si bien las corporaciones fueron las únicas que aprobaron en la dimensión de competencia y las ONGs en el ámbito del comportamiento ético.

Los resultados de 2022 apuntan a una mejora en este sentido: las ONG se presentan como la institución que más confianza genera entre la población española, con 53 puntos. Por primera vez, las ONGs son consideradas como éticas y competentes.

Arancha Martínez, CEO de The Common Good Chain, también pone el foco en la fiabilidad en la ecuación ONG - Donante.

“En la era de datos en la que vivimos, ya no sólo hay que decir que somos necesarias, hay que demostrarlo; demostrarlo con datos: datos fiables”.

Validación del sistema de compensación CO2mpensamos

Nuestra huella de carbono, es decir, la cantidad de CO2 que se emite a la atmósfera, acelera el cambio climático. El cambio climático genera impacto social: hambrunas por las intensas sequías, pérdidas de hogares por fenómenos meteorológicos extremos, prostitución como única fuente de ingreso, abandono escolar por ir a buscar agua, etc. También genera impacto medioambiental: 1 de cada 3 especies van a desaparecer en los próximos 50 años, ecosistemas enteros que desaparecen, etc.

En CO2mpensamos tenemos el objetivo de compensar el impacto social y medioambiental de la huella de carbono de empresas, entidades públicas y particulares comprometidos. Para lograrlo calculamos la huella de carbono, la monetizamos en tiempo real (según los mercados de carbono de la UE) y derivamos ese dinero a un marketplace donde hay un pool de proyectos liderados por ONG locales en los países más afectados por el cambio climático y que apoyan a los colectivos, especies o ecosistemas que más sufren las consecuencias de nuestras emisiones. Todo ello en un entorno de máxima transparencia gracias a nuestra alianza con The Common Good Chain que nos permite realizar una trazabilidad económica y, sobre todo, del impacto social y medioambiental generado gracias a la huella de carbono compensada. Garantizamos así la máxima fiabilidad en el proceso de financiación de los proyectos con los que trabajamos.

Nuestro sistema de compensación de huella de carbono se enmarca dentro de las medidas de adaptación. Es decir, actuamos sobre los impactos que ya se han producido debido al cambio climático. Además, nos basamos en un sistema de compensación directa: mediante la monetización de la huella de carbono, se financia directamente a un proyecto o ONG, sin intermediarios.

El cambio climático está impidiendo la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030 por parte de las Naciones Unidas. Estos objetivos marcan una hoja de ruta para la preservación de los derechos humanos y la protección del planeta. Nuestro sistema de compensación busca impactar positivamente en todos y cada uno de ellos, impulsando proyectos liderados por ONG locales cuyo objetivo está enmarcado dentro de uno o varios objetivos.

También nos apoyamos en la demanda de las Naciones Unidas para el desarrollo de sistemas de adaptación a las nuevas condiciones climáticas y en la movilización de la financiación y medidas de compensación hacia los más vulnerables. El 20 de noviembre de 2022, La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP27, se clausuró con un acuerdo decisivo para proporcionar financiación por "pérdidas y daños" a los países vulnerables duramente afectados por los desastres climáticos. El objetivo de este fondo es proporcionar apoyo a los países en desarrollo - concretamente a aquellos más vulnerables al cambio climático - en materia de gestión y compensación de las pérdidas derivadas de las sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar y demás desastres climáticos extremos.

Esta adaptación al cambio climático incluye medidas como construcción de diques, cultivos adaptados a las nuevas condiciones climáticas o apoyo a las comunidades más afectadas que pueden alcanzar, según cifras oficiales, entre US$ 160.000 millones y $US 340.000 millones cada año para 2030 a los países en desarrollo. Dicha cifra aumentaría hasta US$ 565.000 millones de aquí a 2050 si el cambio climático sigue acelerándose, según el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2022 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Bibliografía

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